3 aplicaciones digitales que están cambiando nuestra naturaleza humana

El mundo digital está cambiando nuestros hábitos, nuestras costumbres y simplificando nuestras vidas. Pero también están alterando nuestra naturaleza. Nuestra capacidad de atención es cada vez menor, y si no trata de leer o escribir un email con más de dos párrafos, y la brevedad se está convirtiendo en la norma de nuestra comunicación, a cualquier nivel.

Nuestros cerebros, y nuestras relaciones, se están transformando por completo, y hay herramientas, plataformas y aplicaciones que contribuyen con más fuerza a esto. ¿Cómo? Interbrand ha repasado en su blog tres destinos digitales que pueden alterar nuestras mentes para siempre.

1. Runtastic PRO: esta aplicación de deportes permite hacer “carreras fantasma” contra uno mismo. La aplicación se basa en una voz-entrenador que mantiene informado al usuario de su posición con respecto a sus carreras anteriores. Cuando el corredor gana, experimenta una extraña sensación de alegría al mismo tiempo que le envían un correo electrónico personalizado felicitándole, aparte de saber que la próxima vez tendrá que correr aún más rápido. Un entrenador digital, que te tortura de forma digital, y todo por tu bienestar y tu satisfacción en la vida real.

2. WotWentWrong: ¿Torpe en las citas? WotWentWrong puede ser tu salvación, ya que la página te ayuda a entender qué fue mal en tus antiguas citas o relaciones. Lo llamativo es cómo las personas parece que nos sentimos cada vez más cómodas manteniendo conversaciones complicadas de este tipo de forma remota en lugar de afrontarlas cara a cara.

3. Cleverbot: para tímidos, antisociales, aburridos, o cualquiera que quiera practicar sus dotes de conversación fuera del mundo real. Eso es Cleverbot, un “colega” virtual, una inteligencia artificial, con la que los usuarios pueden tener una conversación.

La evolución digital, vista desde un punto de vista Darwiniano, está teniendo efectos interesantes, o al menos importantes, sobre un amplio rango de aspectos de nuestra vida. Va más allá del hecho de que ya no sepamos sumar cifras mentalmente por culpa de las calculadoras, o que hayamos olvidado muchas normas de ortografía por culpa del corrector de los procesadores de texto. Ahora, los principios sociales, hasta ahora fundamentales, están evolucionando mucho más rápido que nunca, el problema está en determinar si están tomando la dirección más adecuada.